miércoles, 16 de julio de 2014

La habilidad más importante a desarrollar: aprender a estar agustito contigo mismo


Si eres como yo, te pasarás el día entero aprendiendo y emprendiendo nuevas aventuras - jardinería, manualidades, cocina, deportes, etc. Personalmente creo que esto es genial y algo muy estimulante. Porqué experimentando, uno nunca se equivoca, y la libertad de probar es siempre gratificante
Pero de todas estas ¿cuál creo yo que es la habilidad más importante que debemos desarrollar?
Atención Plena y Compasión. Van de la mano, es cierto, pero ahondar específicamente en Compasión y consecuentemente en Auto-Compasión es muy importante en esta sociedad tan competitiva que vivimos.
Pero definamos antes la Compasión de la que hablo, que poco o nada tiene que ver con el término acuñado por contextos monoteístas referente a sentir pena por algo o alguien. Cuando hablo de Compasión, me refiero a tomar conciencia de nuestro sufrimiento, darle espacio, permitirlo, y darnos cariño ante nuestro dolor, que puede ser físico, emocional o sentimental. Y que es inherente al ser humano.
Según define el diccionario, la compasión es un sentimiento humano que se manifiesta a partir y comprendiendo el sufrimiento de otro ser. Más intensa que la empatía, la compasión describe el entendimiento del estado emocional de uno mismo o de otro, y es combinada con un deseo de aliviar, reducir o eliminar por completo tal sufrimiento. Es decir, implica acción.
¿De que sufrimiento estamos hablando? Estrés, ansiedad, tristeza, soledad, depresión, inseguridad, miedo, decepción, impotencia, celos, odio, frustración, ira, vergüenza, obsesión, duelo, injusticia, deseo de querer ser diferentes, no aceptación, necesidad de tener siempre la razón… y un sin fin de cosas más, que diariamente nos provocan sufrimiento a diferentes niveles. Muchos tipos diferentes de sufrimientos pero en realidad, un solo motivo: querer ser diferentes de cómo somos, querer que las cosas sean diferentes de lo que son o de lo que puedan llegar a ser.
¿Por qué esto afecta todo?. Si no estamos agustito con nosotros mismos, o nuestro cuerpo, esto nos genera inseguridad. Y empezamos a creer que no somos lo suficientemente buenos. Y empieza a gestarse el miedo a la soledad y el abandono. Y empezamos a hacer un montón de cosas para compensar y esto nos mete en una rueda de insatisfacción permanente y rechazo. Rechazo a nosotros mismos.
Pongamos un ejemplo. Digamos que no estamos contentos con nuestro cuerpo. ¿Que nos provoca todo esto? Si no estamos satisfechos con nuestro cuerpo, puede que acabemos no queriendo mirarlo mucho. Es posible que dejemos de comer para luego acabar comiendo en exceso para después sentirnos peor. E incluso, puede que evitemos hacer ejercicio, para no enfrentarnos a la realidad. Y poco a poco, la ansiedad va creciendo, y extendiendo sus tentáculos a otras áreas de nuestra vida como son nuestras relaciones, entrando en conjeturas e inseguridades. O en el trabajo, donde esta inseguridad que nos viene acompañando últimamente no nos permite tomar decisiones necesarias que requieren confianza y asertividad y esto contribuye un poquito más a nuestra infelicidad. O simplemente buscar un trabajo más motivante donde podamos desarrollarnos con más plenitud porque no nos sentimos lo suficientemente buenos. Nos hacemos una idea, ¿verdad?.
Y ¿por qué somos así?, ¿cómo hemos llegado esto? Bueno, no hay una sola respuesta. Por múltiples razones:
·    Los medios de comunicación, donde vemos a famosos con rostros perfectos, cuerpos divinos que la mitad de las veces están maquillados con photoshop y acabamos comparándonos con una ilusión de algo que aunque fuese real, no es nuestra vida, y que en el fondo no sabemos que hay detrás.
·    Comentarios de otros. Amigos, familiares, compañeros de trabajo, incluso los cónyuges podrían hacer un comentario aparentemente inocente sobre nuestro cuerpo o el del vecino que nos hace sentir mal. Estos comentarios por mínimos que sean, pueden llegar a golpear nuestra autoestima fuertemente, sobre todo si es de alguien realmente cercano y querido. Incluso puede ser que simplemente esa persona esté teniendo un mal día y simplemente nosotros, de una forma inconsciente, los hacemos nuestros a sangre y fuego.
·    Historias de nuestra infancia. En la infancia, tal vez nuestros padres hicieron algunos comentarios acerca de nosotros que nos hicieron sentir inadecuados. O su exigencia por nuestra perfección les llevó a nunca estar contentos con nuestros resultados. O nunca estuvieron conscientemente presentes. O quizá su divorcio. Ahora bien, esto no significa que dejemos gobernar nuestras vidas por estos acontecimientos, pero si debemos ser conscientes de que están ahí, y aprender a lidiar con ello.
·    Dificultad para asumir fracasos. En este mundo de exposición a través de las redes sociales donde parece que la vida de los demás es perfecta, cuando metemos la pata, comentemos errores o fallamos, nos solemos tratar muy duramente. Honestamente, todo el mundo lo hace, pero cuando lo hacemos nosotros, nos tomamos demasiado en serio. Y esto nos lleva a cometer mas errores por la presión, perjudicando seriamente nuestra valoración personal.
·    Salud. Podemos sentirnos bien con nuestro cuerpo, pero darnos cuenta de que el exceso de peso puede conducir a tener problemas de corazón o diabetes en el futuro, por lo que tiene sentido que hagamos algo para perder peso. No porque nos queramos parecer a los famosos sino simplemente por el placer de cuidarnos y sentirnos sanos.
·    Bucle de pensamientos negativos. Un mal pensamiento lleva a otro, y luego a otro, hasta que acumulamos un montón de pensamientos negativos que se convierten en nuestra propia imagen. Esta auto-imagen negativa puede afectar a todo lo que hacemos. Pero esta imagen que hemos creado de nosotros mismos y estos pensamientos negativos no somos nosotros, son eventos que suceden dentro de nosotros temporales, que van y vienen. Podemos hacer frente a ellos, y transformarlos en pensamientos positivos, de gratitud, de felicidad. 
Estas son sólo algunas de las razones que nos ayudarán en la primera fase de toma de conciencia. Y, una vez que tomamos conciencia, ¿que hacemos con todo esto?
¿Cómo entrenar la habilidad de estar agustito contigo mismo?
¿Por donde empezamos? La respuesta simple es práctica. La respuesta complicada es que lleva un tiempo, debido a que nuestra propia imagen no se deformó en una sola noche y no se puede cambiar de la noche a la mañana. Pero no pasa nada. Centrémonos solo en el momento presente y lo demás vendrá sobre la marcha.
Yo no te puedo dar una guía completa para aprender a amarte a ti mismo, ya que ocuparía un libro, y yo todavía estoy aprendiendo, pero si algunos puntos por donde comenzar:
·     Toma conciencia de tu película mental. Todos tenemos una película (tal vez una serie completa) que se está reproduciendo dentro de nuestras cabezas sobre nosotros mismos, donde somos absolutos protagonistas en la sombra. Por lo general, no somos conscientes de ello, pero sucede constantemente. Y el guión de esta película es acerca de lo que creemos que somos: que si tengo el estómago flácido, que si estoy gordo, que si no soy disciplinado, que si no soy digno de ser amado, que si no soy bueno en nada, etc., etc., etc. Es importante prestar atención cuando esta película se pone en marcha ya que afecta a todo lo que hacemos. Y darnos cuenta de que esta película no somos nosotros si no un juego más de nuestra cabecita. Darnos cuenta nos ayuda a entender, tomar conciencia y hacer algo para cambiar este dialogo.
·     Empieza a escribir un nuevo guión. Esta nueva película reemplazará la que sigue sonando en tu cabeza. Para ello, basa esta nueva película en la realidad, no en los miedos de la infancia o los sueños imposibles o comentarios de los demás. A cambio, este guión debe basarse en el hecho de que eres una persona estupenda, buena gente, maravillosa, incluso cariñosa, amable, bella y apasionada. Quizá no sientas todavía todo esto, pero ayúdate de la opinión de tus seres cercanos y queridos. Y con sus comentarios y tu intuición, comienza a escribir el guión de tu nueva película.
·     Conscientemente pon la nueva película en marcha. Aprende a reconocer cuando el antiguo guión se pone en marcha, y a apagarlo. Coloca la nueva película en el proyector en su lugar, y diviértete. Practica esto como si de una nueva religión se tratase, con perseverancia. Verás como mejoras poco a poco con la práctica y si hace falta, pon recordatorios a tu alrededor para que no se te olvide.
·     Aprende judo mental. Habrá cosas que vienen que tratarán de atacar tu nueva película. Comentarios de los amigos, famosos, cosas que ves en Facebook. Cuando te invadan, aprende a esquivarlos y deja que pasen de largo. Y si hace falta, dales un pequeño empujón, con un pensamiento como, “Ese comentario no se trata de mí, se trata de ti.”. Y mándale un abrazo mental a esa persona, cosa o evento porque probablemente esté teniendo un mal día.
Tú ya eres perfecta tal y como eres - sólo tienes que darte cuenta de ello. Tu esencia interna es pura, perfecta ya, ahora, tal y como es. Tienes todo lo que necesitas dentro. Tu gran tesoro. Sólo tienes que practicar, como si fuera la cosa más importante en tu vida, porque en muchos sentidos, lo es.
     ‘Tú mismo, tanto como cualquiera en el universo entero, mereces tu amor y afecto.’ ~ Buddha

domingo, 6 de abril de 2014

¿Qué es Mindfulness?


Esta sociedad nuestra es una sociedad muy de modas, algunas vienen y van y otras, sin embargo, viene para hacer hueco y quedarse, para aportarnos, para mejorar nuestras vidas, y ese es el caso de Mindfulness o Atención Consciente.

Desde hace algunos años se viene hablando de Mindfulness como herramienta para mejorar nuestra vida y reducir el estrés. Así que os invito a que exploremos qué es Mindfulness, sus beneficios y como podemos incorporarlo a nuestras vidas poco a poco.
El significado de Mindfulness es Atención Consciente al momento presente, sin juicios, con curiosidad y aceptación. Parece sencillo, ¿verdad?. Sin embargo llevarlo a la práctica no lo es tanto. Los seres humanos, sin entrenamiento y  por naturaleza, nos pasamos la vida planificando el futuro o recordando con añoranza el pasado. Y no hay problema alguno con esto, si son pequeños viajes de ida y vuelta. El problema es cuando nos quedamos enganchados tanto en la ansiedad del futuro como en la tristeza de un pasado que se ha ido. Ahí es cuando nos perdemos lo que realmente tenemos delate, el aquí y el ahora, que es lo único que existe.
Entrenar la atención plena o estar presente aquí y ahora, significa en muchos casos no perderse pequeños grandes momentos que tenemos diariamente a nuestro alcance como la sonrisa de nuestro hijo cuando descubre la lluvia o el regalo de una puesta de sol. Significa estar plenamente conectados con la gente que nos rodea. Significa identificar momentos personales de tensión o impulsos para gestionar nuestros hábitos. Significa accionar en vez de reaccionar ante nuestras emociones, sentimientos o pensamientos. Significa ser conscientes de nuestras resistencias, pensamientos negativos y juicios lo que nos empodera ante ellos. Significa saborear la vida.
A la atención plena se llega entrenándonos, con paciencia, cariño, dedicación y perseverancia. Los espacios para la meditación son importantes, y ayudan a profundizar en la práctica, pero Mindfulness hace mucho hincapié en llevar la plena conciencia a todos los momentos de nuestro día para alejarnos del ruido constante en el que se enreda nuestra mente sin darnos cuenta. Es decir, por poner un ejemplo, cuando estamos duchándonos, estamos plenamente conscientes del despertar de nuestro cuerpo al agua, de las sensaciones, de la temperatura del agua, del olor del jabón, etc., en vez de engancharnos en lo que tenemos que hacer cuando lleguemos a la oficina y de ahí conectar con lo que nuestro compañero nos dijo el día anterior y empezar a especular si realmente dijo lo que quería decir o estaba insinuando que… Bla, Bla, Bla, Bla…. ¿Os suena?. Por lo cual salimos ya con mal cuerpo, anticipándonos al encuentro con dicho compañero y depositando una preocupación gratuita en nuestra mente, que nos lleva a olvidar coger de la nevera nuestra comida lo que va a hacer que tengamos que recurrir a la cafetería de enfrente y comer esos bocadillos horrorosos que me van a hacer saltarme la dieta, despertar la culpa y concluir que soy un desastre porque no tengo fuerza de voluntad.
Otra práctica muy necesaria en nuestros tiempos es la atención plena en la comida. La mayor parte del tiempo comemos sin ser conscientes de lo que estamos haciendo. El acto que nos da la vida es al que menos atención prestamos. Y esto acarrea serios problemas de salud como la obesidad, entre otros.

Mientras que otros animales comen cuando tienen hambre y paran cuando están satisfechos, nosotros hemos desarrollado una extraña relación con la comida. Reaccionamos a la visión de la comida con un impulso incontrolado a veces. Nos perdemos las sensaciones más sutiles del estar lleno y anticipamos el siguiente bocado sin ser conscientes. Puede que con las sensaciones agradables del comer, busquemos un consuelo o distracción de pensamientos o sentimientos desagradables, de vacío. Comer en exceso se vuelve algo temporalmente reconfortante que suele desembocar en problemas de salud.
Cuando traemos la atención plenamente consciente al proceso de comer, percibimos la experiencia mas profundamente. Vemos las relaciones que hay entre pensamientos, sentimientos y comida. Nos volvemos mas capaces de reconocer y tolerar las emociones en vez de volvernos a la comida automáticamente para sofocarlas. Podemos incluso apreciar los esfuerzos de la naturaleza y los hombres por producir, transportar y preparar los alimentos.
Deja de ser un acto automático, cuasi animal, para convertirse en un acto de nutrición y de amor hacia lo mas sagrado que tenemos, nuestro cuerpo y en definitiva nuestro ser.
Sosegar nuestra mente a través de la meditación formal (práctica sentada) o la meditación informal (en las actividades de nuestro día a día) transforma de una manera casi mágica nuestra mente. El no estar constantemente conjeturando o recordando o anticipando, crea un espacio, un vacío inconsciente que nos permite ver y aceptar las cosas como son, sin pasarlas por el tamiz de nuestras experiencias pasadas.
Nos permite estar en lo agradable, como puede ser apreciar un amanecer o en lo desagradable, como es el dolor de una ruptura, sosteniéndolo. No salir huyendo a la nevera para “compensar” este dolor hace que éste disminuya poco a poco dando lugar a una serenidad muy valiosa para la recuperación.

Y ahora que ya sabemos que es Mindfulness y sus beneficios, os propongo un plan para, como diría el maestro Thich Nhat Hanh, disfrutar “el milagro de vivir despiertos” por un mes y observemos qué surge en nosotros.
·     Semana 1: La meditación sentada. Esta primera semana , nos sentaremos durante unos 2 minutos al día. Sólo tienes que encontrar un lugar tranquilo para sentarte, quizá a primera hora de la mañana. ¿Qué haces cuando te sientas? Concentra la atención en la respiración. Observa tu respiración, cada inhalación y exhalación y como afecta a tu cuerpo. Y si vienen los pensamientos, déjalos estar sin mas, volviendo tu atención al acto de la respiración.
·     Semana 2: Comer Consciente. Esta segunda semana , vamos a continuar nuestra práctica sentada durante 2 minutos al día (se puede prolongar algunos minutos más si estás obtenieniendo buenos resultados y no has faltado algun día), pero vamos a añadir una segunda práctica: elije una comida en la que pondrás tu atención consciente al menos durante los dos primeros minutos. Visualiza, huele, saborea, mastica y respira entre tenedor y tenedor. Trata de hacer la misma comida cada día (merienda, por ejemplo). Esta práctica utilizará lo que has aprendiendo en la meditación sentada , y lo expandirá al entorno de nuestro día a día.
·     Semana 3: Meditación Caminando. Esta semana, continuarás las dos primeras prácticas, y añadiremos una tercera: una breve sesión de meditación caminando. Elije un trayecto que haces a diario - desde tu coche al trabajo, por ejemplo, o desde casa a la parada de autobús. Si trabajas en casa, puedes caminar alrededor de su casa, o salir a la calle durante unos minutos. El paseo puede durar sólo un par de minutos si andas escasa de tiempo. No hay necesidad de prolongarlo mucho, tipo 20 minutos o algo así. Durante esta sesión , podrás practicar la atención plena mientras caminas, lo que quiere decir, que estés atento a tu manera de caminar, el contacto con el suelo, tu respiración en moviento, el entorno en el que te mueves, el estado de tu cuerpo. Esto te ayudará a ser consciente durante las diferentes actividades físicas.
·     Semana 4: Sesión stop multitarea. Esta semana seguimos las tres prácticas anteriores, y haremos frente a un area un tanto difícil para nosotros, la multitarea. Vamos a tomarnos tan sólo de 2-5 minutos al día para hacer una sóla cosa. Y utilizaremos toda nuestra concentración en esa solo cosa. No facebook, no movil, no internet, todo nuestro universo se reducirá a esa sola tarea por dos o cinco minutos. Con el tiempo, ésta práctica puede expandirse a toda tu jornada laboral, pero por ahora nos centraremos en una pequeña sesión de cada día.

Con estos pequeños ejercicios, podemos notar una gran diferencia en tan sólo unos días. Podemos tomarlos como una obligación o como un reto con el que aprender cada día. Y a nosotras nos gustan los retos, ¿verdad?